Cómo proteger tu casa del calor

Cómo proteger tu casa del calor

Gracias a la utilización de toldos en las ventanas y, si tenemos terraza, conseguiremos reducir el uso del aire acondicionado, al disminuir considerablemente el nivel de calor que entra en el hogar y por tanto, podremos ahorrar en las facturas. Además, es un buen sistema para crear más intimidad en la casa.

Dependiendo del espacio, presupuesto y gustos podemos optar por varias alternativas, eso sí, para elegir un buen toldo debemos fijarnos en el tejido de la lona. Su densidad nos ayudará a reducir el nivel térmico. También es importante conocer la ubicación de nuestra vivienda, así como el nivel de humedad de nuestra zona.

Para elegir la lona, se debe tener en cuenta:

  • La transmisión de la luz.
  • El nivel de protección contra la radiación solar que se le exige.
  • Las condiciones a las que va a estar sometido el toldo para elegir un tipo de tejido u otro y lograr así una mayor durabilidad.
  • Posibilidad de rotulación corporativa.

Transmisión de la luz

La transmisión de la luz a través de un sistema de protección solar viene determinada, en gran medida, por tres factores:

  • La densidad del tejido.
  • El espesor del mismo.
  • El color.

Cuando la luz alcanza una superficie, como es la lona en este caso, se producen tres efectos sobre la energía irradiada. Ésta se disgrega en tres componentes:

  • Reflexión: Energía solar reflejada hacia el exterior por la lona.
  • Absorción: Energía solar absorbida por la lona que, posteriormente, ésta irradia en forma de calor.
  • Transmisión: Energía solar que atraviesa la lona y se transmite al habitáculo.

La cantidad de luz reflejada es menor en un color oscuro pero su porcentaje de absorción aumenta. Así, los colores claros reflejan más la radiación mientras que los oscuros pueden hacer aumentar la temperatura ambiental en verano, ya que la radiación que absorbe el tejido pasa a la habitación en forma de calor.

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